Beber mi sangre y comer mi carne.
Ayer oí al Diablo reírse de mí, por mi fe en Dios casi infinita.
Me rodeaban huestes celestiales y hordas infernales…
Descendimos a los infiernos al festín maldito.
Lleno de carne muerta y carroña de mujeres ultrajadas.
Bebimos y comimos carne de Dios.
Laceramos la carne de los santos.
Y despertamos desnudos en una pira de fuego, sin piel, sin fe.

<< Home