Hoy, escribo desde el rincón donde me dejaste –o quizás olvidaste- el polvo cubre mis ojos, mis brazos casi oxidados, la lagrima que día tras día recorre las mejillas, ha hecho surco sobre la piel, quisiera no extrañarte, para no nombrarte.Es la oscuridad tu ausencia, hay tantas cosas olvidadas, quizá podrías tomar las cosas que tanto decías que te gustaban de mi, y diluirlas en una taza de café.
Es tu nombre el olvido, que hace cúmulo en mi memoria.

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