
Mi alma estacionada en la punta de un dedo, es un risco , oigo el mar golpeando las rocas sin piedad , estrellándose contra ellas, como queriendo diluir la tierra , a mis espaldas, la sombra de tu recuerdo , mirándome , observando cada gesto hecho en mi rostro, escudriñando, buscando verdades de entre mis manos , una luz juguetea por la inmensidad de mis sueños.
Se cristaliza el aire se pueden ver los colores ocultos en los diamantes de polvo que flotan alrededor, tus pupilas aun siguen escudriñándome, fragmentando mi cuerpo o haciéndolo jirones.
Se cristaliza el aire se pueden ver los colores ocultos en los diamantes de polvo que flotan alrededor, tus pupilas aun siguen escudriñándome, fragmentando mi cuerpo o haciéndolo jirones.
Convirtiéndome o deshaciéndome.
Es el misterio esta soledad que nos deja en el paladar un sabor a cuarto húmedo, de cuerpos fatigados, que no hablan, que no ven, solo palpan en el silencio que se entrelaza en los dedos y se escapa por los orificios de la ventana casi roída.
Es el misterio esta soledad que nos deja en el paladar un sabor a cuarto húmedo, de cuerpos fatigados, que no hablan, que no ven, solo palpan en el silencio que se entrelaza en los dedos y se escapa por los orificios de la ventana casi roída.

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