Al final

No tenemos nada en comun...

miércoles, septiembre 20, 2006





Mudo, castigado ante el sonido


Ciego, afligido a una eternidad fotofobica.


Sordo, distante del murmullo de tus lamentos.


Y ahora empieza la tortura, discrepando de las ramas de mis crecientes anhelos de ser lo que era antes de creerte que vendrías, que llegarías, mujer fantasma, dama metal, creación de de mis manos al despuntar el alba de un mundo lejano, impaciente, entre latidos multiplicados en taciturnas dosis de ginebra.