Al final

No tenemos nada en comun...

lunes, octubre 16, 2006

Sin destino, errante, sin polvo en mis pies, ya no quiero que se me llame peregrino.

En la hora sexta de mi muerte, no me olvide de tus latidos sobre mis dedos.

Quien quiere tocar mis labios sin vida y buscar mi aliento sobre su nuca?

Sin morada, sin reposo, sin cama, que descanso puedo ofrecer a otro cuerpo para robar calor.

hoy no tengo brazos para matarte, ni soñarte.