Al final

No tenemos nada en comun...

domingo, octubre 22, 2006


En el sueño, Dios no tiene nombre, tampoco nos escucha.
En la realidad el Diablo no tiene cola, tampoco reino.
En mi vida no tengo más la sonrisa, me la robaron después de nacer.
En mi casa las puertas tienen nombre, porque así sabemos quien salio y no regresara.
Las memorias ya no tienen fuerza y todo queda olvidado. quizás perdonado.