Me sorprende, el movimiento inútil de mi alma girando alrededor de mi cuerpo olvidado,desgastado por la memoria.
Cuando la noche es tan solo la sombra del día que muere, y las miradas tintineantes de nuestras muertes, no buscan una salida si no, la entrada al umbral de las incertidumbres.
Cayeron mis alas, roídas, tocando suelo sin poder despegar mis pies del asfalto, oxidado a tres dimensiones mí forma etérea.

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