Al final

No tenemos nada en comun...

miércoles, diciembre 06, 2006




Son mis pasos la estela milenaria de lo que es ahora sombra
sin figuras relevantes y caminos fragmentados en mi memoria
atados a un gigantesco cúmulo en mi cráneo.


Dando ahora tres tumbos a lo que seria mi tumba, restregando
en mis manos las antiguas imágenes de las caricias recorridas
siendo fantasmas de cuerpos llenos de caricias.


Son de mi muerte el epitafio escrito sobre pieles las palabras
inscritas en mi cuerpo, como gitanos perdidos en la megalópolis
pidiendo 3 monedas, regresando tres azares llenos de promesas.



Ahogados ahora en vinos de maderas, cubiertos de inciensos de la india
impregnados ciegamente entre nuestros dedos perdemos el rastro
de los besos, de los ojos que ahora ciegos no paran de buscar sin
encontrar encrucijadas a tu vientre.

Tratando de comer el paraíso perdido oculto entre tus piernas
ahora locos mis dedos de tanto andar entre pieles como queriendo
ser parte de un universo creado de fantasías perversas de un Dios
que calla por no comer.


Y no ser parte de la treta que puso entre mis piernas, perversa
y lisonjera es la campana que por las mañanas me despierta
reclamando un poco de sexo para este cuerpo cada vez mas oculto
en decadencia de harapos sin mutilar.