Al final

No tenemos nada en comun...

lunes, marzo 26, 2007



Ahora que ya no soy mas que un vago recuerdo de lo que solía ser,
de cuando era capaz de comer un mundo y arrasar corazones a mi
paso, de conquistar cuerpos y arrojarlos a un costado del camino.


Que de aquel que puso a prueba a las mil vírgenes y sus lámparas de aceite.


Hoy que no hay mas Jesús , ni magdalena en la casa, que las
maldiciones de mi lengua no fueron mas allá de mis manos y me
llenaron de carne en pecado, mis talentos que ya no compran
placeres, y el Dios que me hablaba ahora se dedica a escucharme.


La muerte que no se inmuta a mis suplicas, que se muestra voraz a
mis pasos, que de noche se dedica a reír de mis sollozos, y de día a
beber de los placeres del hombre, ayer acaricio mi espalda y escribió
su nombre en ella.


Lamió mis muslos y comió de mi descendencia, una casta inmoral
que reina en los recovecos de la historia de inmorales asesinos de
los encantos de musas que comen corazones en la hora del té.